A pesar de los mejores esfuerzos de los conquistadores en el siglo XV para eliminar las creencias mesoamericanas, y los intentos de los constitucionalistas a principios del siglo XIX para abolir el catolicismo, ambos permanecen vivos y en un sincretismo intrigante que existe en todo México. Basta entrar a una iglesia para encontrar iconos de la Virgen de Guadalupe, una de las figuras más veneradas de México cuya representación combina una cocofonía de simbolismo de las tradiciones católica y mesoamericana que revela una fusión entre una virgen católica y la diosa azteca Tonantzin. Se afirma que el avistamiento de Guadalupe por parte de un agricultor indígena, Juan Diego, ahora un santo por derecho propio, en 1531 provocó la conversión masiva de un gran número de indígenas mexicanos, pero hizo que los arzobispos católicos temieran la idolatría en la nueva nación convertida.

La Virgen de Gualalupe

La Virgen en el arte callejero moderno

Hoy en día, en todo México, los curanderos tradicionales llaman a los santos católicos mientras llevan a cabo rituales basados en creencias antiguas sobre los poderes curativos de la tierra y las razones de la enfermedad. Mientras se bañan en plantas, flores y hierbas y se les pasan los huevos por encima, sin duda estarán vigilados por numerosas representaciones de santos católicos que llenan las paredes de la habitación del curandero. Un sincretismo e ironía que no parece preocupar.

Además, uno de los fenómenos más interesantes y de más rápido crecimiento en el México contemporáneo, es el culto a la Santa Muerte o a la diosa de la Muerte. Su reverencia no es de extrañar, ya que México es un país con una relación íntima con la muerte transmitida por la creencia mesoamericana en la dualidad de la vida y la muerte. Los cientistas sociales sostienen que su popularidad aumenta en tiempos difíciles y que sus seguidores residen principalmente en los márgenes de la sociedad o dentro de círculos criminales. Esta santa esquelética es muy popular entre las pandillas jóvenes que hacen clara su devoción a través de tatuajes y colgando su ícono alrededor de sus cuellos, algo que puede ser notado con una mirada aguda, incluso en la ciudad más conservadora de México. La iglesia católica, como es lógico, considera el culto a la Santa Muerte como un culto al diablo y a la idolatría, pero a pesar de sus mejores esfuerzos, el culto a la Santa Muerte no parece que vaya a decaer en un futuro cercano y la creencia en sus increíbles poderes se está extendiendo de manera constante fuera de México.

Más información:

Un relato intrigante e informativo sobre el trabajo de una curandera mexicana/estadounidense: Mujer que brilla en la oscuridad

Un video corto sobre el Culto de la Santa Muerte en México: Santo de la Muerte Mexicano

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